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Ciencia Fringe: Ecolocalización humana: ¿Tenemos sónar como los murciélagos?

ecolocalizacion

Es bien sabido que los murciélagos son ciegos. Para poder volar entre los objetos sin chocarse utilizan una técnica llamada ecolocalización, basada en emitir sonidos y según el eco que reciban saber qué tienen a su alrededor. Este sistema, bastante parecido al sónar de un submarino, es usado por otros animales acuáticos como los delfines. Ahora bien, lo que menos gente sabe es que hay otro animal capaz de usar la ecolocalización: el ser humano.

El “superpoder” de la ecolocalización siempre ha parecido muy sorprendente. En el mundo de los comics existe un personaje con esta habilidad: Daredevil, un abogado que se quedó ciego de niño al caérsele encima vertidos radiactivos. Gracias a la radiactividad (productora de muchísimos poderes en comics, libros y películas durante todos los años 80 debido a su naturaleza misteriosa/peligrosa) desarrolló un oído capaz de captar hasta el sonido de una avispa, y era capaz de localizar objetos mediante ecolocalización. Esto hace pensar que esta habilidad en el humano medio es imposible, pero no es así.

daredevil

Curiosamente, uno de los equipos de investigación en el campo de la ecolocalización es español. En 2009 el equipo de Juan Antonio Martínez de la Universidad de Alcalá de Henares demostró que era posible localizar objetos en la distancia emitiendo un chasquido palatal con la lengua (¡Tch!), para emitir el sonido exacto es necesario apretar con la lengua el paladar y luego desplazarla hacia atrás (y no hacia abajo, como suele hacer la gente). Por qué este sonido en concreto no es casualidad, nuestro oído capta unas frecuencias determinadas y la frecuencia de este chasquido es perfecta para que el eco que recibamos quede dentro de nuestro rango auditivo. De hecho, es un sonido muy parecido al que realizan los delfines, solo que ellos son capaces de emitir hasta 200 chasquidos por segundo, y nosotros solo podemos hacer tres o cuatro.

Mediante un entrenamiento específico de un par de horas diarias es posible distinguir si tenemos un objeto delante en el plazo de un mes. Hasta ahora algunas personas ciegas habían desarrollado la capacidad de ecolocalización mediante prueba y error, por ejemplo, el estadounidense Ben Underwood dominó la ecolocalización hasta el punto de poder jugar al baloncesto (se le consideraba el mejor “ecolocalizador” autodidacta hasta su muerte en 2009). Si quieres ver a un ecolocalizador en acción, puedes ver este vídeo.

En la actualidad el equipo de Daniel Rowan, de la Universidad de Southampton, ha publicado un nuevo estudio en el que analiza la capacidad de ecolocalización en voluntarios con ceguera y sin ella. Lo que hace a este nuevo estudio interesante es el uso de una habitación de control de sonido, que permite amortiguar de manera selectiva todos los sonidos del exterior y es capaz, entre otras cosas, de emitir un eco independiente del sonido inicial. De esta manera se puede estudiar cómo se interpreta la distancia en función del tiempo de llegada del eco, aunque no exista ningún objeto delante. Además, para tratar de entender mejor el fenómeno se sitúan micrófonos en los oídos de los voluntarios y se analiza el eco que reciben.

Pudieron comprobar que la eficacia de la ecolocalización disminuye a medida que alejamos el objeto, siendo imposible de detectar cuando este se sitúa a una distancia máxima de 1.8 metros, aunque el sujeto haya sido entrenado. Observaron además que la ecolocalización no tiene nada de especial, más allá de tener un oído muy fino: cuando el eco llega podemos discriminar donde se sitúa el objeto según la diferencia de distancias entre los dos oídos, como hacemos normalmente.

Cuando compararon los datos de la gente con ceguera y sin ella, pudieron ver que los ciegos realizaban la tarea un poco mejor, pero no excesivamente. Según los investigadores, quedarse ciego no implica adquirir automáticamente la capacidad de ecolocalización, importa mucho más tener buen oído y el entrenamiento adecuado. Así que ya no tienes excusas, si tienes tiempo libre y poca vergüenza ajena, ya puedes ir por la calle practicando tu superpoder. Tch, tch, tch…

Fuentes| Europa PressScience Daily

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La extraña relación entre “videntes” y policía para resolver crimenes

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En la televisión podemos ver muchas series policiacas en las que un protagonista acompaña a la policía para ayudar a resolver los casos. Varios ejemplos son Castle, El mentalista o Bones.

Este artículo no va a hablar de estas series, sino de un personaje que hace siempre aparición en la trama de algún capitulo, supuestamente para abrir debate, el asesor psíquico, una persona que dice ser capaz de usar poderes paranormales para resolver casos, normalmente desapariciones y secuestros.

En la vida real el tema es bastante polémico. En 2004 desapareció una niña llamada Amanda Berry en Estados Unidos, y tras varios meses de búsqueda infructuosa la vidente Sylvia Browne apareció en la televisión nacional diciéndole a la madre de Amanda que su hija estaba muerta. Acaba de descubrirse que Amanda Berry estaba viva después de permanecer cautiva durante 10 años. Al salir la noticia a la luz, la vidente ha recibido llamadas para que deje de ofrecer ayuda a familiares de desaparecidos y detectives.

Si queremos un caso español, en 1988 el periodista especializado en lo paranormal Manuel Carballal realizó un programa en la Televisión Gallega en el que reunió a diferentes videntes, espiritistas y astrólogos famosos de la época para averiguar la localización de David Guerrero, un niño desaparecido conocido por la prensa como “El niño pintor”. Cada uno de los adivinos llegó a conclusiones completamente diferentes y ninguno de ellos pudo aportar ningún dato útil a la policía. Viendo casos de este tipo, se puede ver que los videntes no son realmente útiles en las investigaciones policiales, lo que nos lleva a otra pregunta: ¿realmente la Policía consulta a videntes?

Tanto en Estados Unidos como en España no hay una tradición de consultar a videntes por parte de la policía. En los pocos casos que se ha hecho es debido a que los familiares de la víctima insisten en querer acceder a un vidente para ver si puede aportar pruebas y parece ser que nunca hayan tenido éxito. De hecho, en la policía española no existe el puesto de Asesor, solo el de Informador (lo que llamamos tradicionalmente chivato). Manuel Carballal, al que mencionamos antes, se autoproclamaba asesor de temas esotéricos en la Brigada de Información de la Policía Nacional, pero realmente sólo informaba y recibía consultas policiales sobre prácticas de sectas religiosas y no sobre fantasmas ni otros asuntos paranormales. La policía prefiere las pruebas reales y objetivas en vez de ilusiones subjetivas.

Aunque la policía los ignore, alguna persona supersticiosa puede estar convencida de que en realidad debe haber algún vidente exitoso que ayude a la policía con todos sus casos aportando pruebas reales. Para averiguarlo, existen varios estudios científicos serios sobre el éxito en las predicciones de los videntes.

En 2006 científicos de la Universidad de Cambridge publicaron un estudio en el cual comparaban a videntes auto-proclamados frente a estudiantes de psicología de la Universidad. A ambos voluntarios les enseñaban un objeto que había tenido importancia en un crimen ya resuelto, y les daban una hoja con diferentes hechos relacionados con el crimen en la que debían señalar que hechos eran ciertos y cuáles no. Los científicos no pudieron encontrar ninguna diferencia entre el número de aciertos de los videntes y de los estudiantes. De hecho, ambos grupos habían fallado más de lo que lo que sucedería si respondieran al azar.

Pero lo que sí observaron es que los videntes señalaban muchas más oraciones como correctas, de manera que una vez acabado el experimento ignoraran los fallos y dieran mayor importancia a las oraciones acertadas. Al final, cuantas más oraciones señales, más posibilidades tienes de acertar por pura suerte.

Aunque no sean buenos prediciendo, los videntes son increíblemente buenos en la autopromoción. Al final del estudio, los voluntarios tenían que darse una puntuación a sí mismos sobre cómo habían hecho la prueba. Los videntes se otorgaron puntuaciones mucho más altas que los estudiantes, a pesar de haber realizado la prueba igual de mal. Semanas más tarde, uno de los videntes voluntarios del estudio comentó en la televisión que los investigadores se habían quedado sorprendidos de sus increíbles poderes psíquicos, lo que no era precisamente cierto. La mayoría de videntes indican que hay una situación tensa entre científicos y videntes, y que los estudios de este tipo (existen varias decenas y todos tienen resultados parecidos) son manipulados para que el público en general no sepa la verdad sobre sus poderes.

Por ahora, la policía estadounidense solo ha encontrado una utilidad en los videntes para sus investigaciones: hacer confesar al criminal. Si el criminal es supersticioso un vidente puede llegar a hacerle confesar y dar detalles adicionales sobre el crimen que ha perpetrado. Si funciona para averiguar cómo es la vida amorosa del cliente de un televidente, para un crimen puede llegar a funcionar igual, es cuestión de saber hacer las preguntas adecuadas.

Fuentes| Slate

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Ciencia Fringe: La ciencia de la proyección astral

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La idea de que podemos separar nuestra alma de nuestro cuerpo es una de las ideas más antiguas y duraderas de la humanidad. Desde los chamanes hasta los actuales gurús pseudocientíficos siempre han existido personas que declaran ser capaces de realizar una experiencia extracorpórea o una proyección astral.

Los estudios indican que entre un 8 y un 20 por ciento de nosotros ha sufrido alguna experiencia extracorpórea en algún momento de nuestra vida, definida como tener la sensación de que nuestra consciencia abandona nuestro cuerpo. La mayoría de estos casos ocurren durante el sueño o bajo hipnosis y algunas personas afirman que les sucede mientras se relajan.

Siendo la proyección astral tan antigua, muchas personas han tratado de enriquecerse con la idea. Actualmente un hombre llamado Mark Pritchard (rebautizado con el sugerente nombre de V.M.Beelzebub) ofrece un curso online y un libro explicando cómo aprender proyección astral en ocho semanas. Opina que el plano astral es una quinta dimensión en la que suceden los sueños y que el viaje astral te permite volar, atravesar paredes, viajar largas distancias o incluso conocer a otros viajeros astrales.

Ya hemos hablado del mito, pasemos a la ciencia. ¿Qué hay de cierto en la proyección astral?

La ciencia necesita pruebas para demostrar cualquier teoría. Si nos planteamos seriamente investigar la proyección astral tal y como nos la cuentan veremos que realmente no hay ningún método científico para medir si el espíritu de una persona abandona un cuerpo o permanece en él. Ni siquiera la propia idea de la existencia del “espíritu” ha sido demostrada. De este modo la base fundamental de la proyección astral (que el espíritu abandona el cuerpo físico para darse un paseo) es rechazada desde el principio.

Existe un principio científico importante llamado Navaja de Ockham, según el cual si necesitas explicar un fenómeno y existen varias teorías posibles, la más simple (o la que tenga menos suposiciones) normalmente es la correcta. De manera coloquial se dice que “Si escuchas galopar piensa en caballos, no en unicornios”, y en este caso “Si tienes una experiencia extracorpórea mientras descansas o duermes, piensa en sueños, no en proyección astral”.

Los defensores de la proyección astral insisten en que sus viajes son reales porque son demasiado vívidos y parecidos entre ellos. Pero esto no es tan sorprendente si tenemos en cuenta que los defensores de la proyección astral normalmente buscan la experiencia. Si sufro una experiencia extracorpórea de repente, sin saber nada sobre este tema, estaré confuso e incluso acudiré a un médico. Sin embargo, si me he leído un libro con diferentes vivencias y me insiste en ciertas imágenes que debo ver durante mi proyección realmente estaré siendo manipulado para vivir esa experiencia en concreto, al igual que el resto de lectores del libro.

Una posible explicación de los viajes astrales es que realmente sean sueños lúcidos. En este tipo de sueños tenemos plena consciencia de estar soñando, pudiendo controlar deliberadamente nuestras acciones dentro del sueño e incluso manipular el contenido del mismo. Estos sueños pueden producirse de manera espontánea (especialmente en la infancia) o mediante ejercicios y prácticas. Se sabe que durante los sueños lúcidos se activan en nuestro cerebro las regiones típicas de vigilia y de sueño, estando dormidos y despiertos a la vez. Si combinamos estos sueños lucidos con una lectura extensa de “Como aprender a hacer viaje astral en ocho semanas” podremos tener una experiencia extracorpórea similar a la del libro y sentirnos satisfechos.

Existe otra explicación para las experiencias extracorpóreas que suceden estando totalmente despiertos. Una region de nuestro cerebro llamada lóbulo temporal se encarga de interpretar cada una de las informaciones externas que nos llegan a través del cuerpo y situarlas dentro de un “mapa corporal”, creando la ilusión de estar en el interior de nuestro cuerpo mirando al exterior desde los ojos. Si esta región falla o es dañada, sufrimos una alucinación en la cual nos observamos desde fuera de nuestro cuerpo, como en una proyección astral.

El año pasado se publicó un estudio en el cual hicieron pruebas a un grupo de voluntarios que habían experimentado alguna experiencia extracorpórea tratando de cuantificar el funcionamiento de su lóbulo temporal. Para ello, respondían a un cuestionario con preguntas como “¿Alguna vez has sentido la presencia de otra persona a pesar de no verla?”. En otra prueba se les presentaba un dibujo de un humano, el voluntario debía ponerse en el lugar del dibujo y responder preguntas relativas a la figura (“¿En qué mano llevas el guante rojo?”). Se pudo comprobar que los voluntarios que habían sufrido alguna experiencia extracorpórea realizaban peor estas tareas indicando un peor rendimiento del lóbulo temporal.

El hecho de que la proyección astral sea una idea recurrente de nuestra cultura no tiene por qué ser debido a que sea un concepto real, simplemente puede ser un truco que realiza nuestro cerebro para engañarnos desde nuestros comienzos. Ninguno de estos “viajeros astrales” ha presentado pruebas de haber visto algo real en alguna de sus excursiones. Quizá su espíritu no ha salido de su cuerpo, sino que simplemente se ha echado una siesta.

Fuente | Live Science

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Ciencia Fringe: Cómo implantar recuerdos falsos a un amigo (en cuatro sencillos pasos)

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En el libro El mundo y sus demonios; el genial divulgador Carl Sagan comenta que implantar recuerdos falsos en la gente no solo es posible sino que puede llegar a ser fácil siempre y cuando se haga de manera controlada y con una víctima susceptible.

Existe un fenómeno llamado parálisis del sueño, en el cual la persona es incapaz de realizar ningún movimiento justo al despertarse o al dormirse. Durante ese periodo corto de tiempo la persona es consciente y a menudo percibe luces y pensamientos entremezclados con el sueño. Aunque este fenómeno sea común (sobre un 50% de la población ha sufrido en algún momento esta parálisis), existen especialistas en el mundo alienígena que defienden que estos casos son realmente abducciones. Y para lograr un testimonio recurren a la hipnosis y a entrevistas con estos especialistas.En poco tiempo la persona es consciente de haber sido abducida pero realmente lo que ha sido es empujada a crear un recuerdo falso.

No es tan raro que estos casos sucedan, cuando creamos un recuerdo falso, tendemos a enriquecerlo rápidamente con cientos de detalles fruto de nuestra invención. Una de las principales investigadoras en este campo es Elizabeth Loftus, que junto con su equipo en la Universidad de Washington ha dirigido decenas de experimentos para averiguar cómo creamos recuerdos falsos y por qué.

Para reflexionar un poco sobre esta idea, vamos a plantearnos una broma con una pequeña pero inofensiva pizca de crueldad, vamos a ver cómo implantar un recuerdo falso a un amigo en cuatro sencillos pasos:

Paso 1. Escoger a la víctima adecuada

No todo el mundo es adecuado para la implantación. Realmente no es una cuestión de inteligencia, como puede parecer; sino que la clave para encontrar a la persona ideal es tu relación con ella. Cuanto más tiempo hayáis compartido experiencias juntos es más fácil crear una anécdota más antigua, que realmente no sea real pero pueda ser posible el hecho de haberla olvidado.

Por eso, amigos desde la infancia o hermanos son las victimas ideales. En uno de sus experimentos, Loftus escogió voluntarios universitarios y contactó con sus madres para que les dijeran varias anécdotas de su infancia. Posteriormente introdujeron una anécdota adicional que era falsa. Al saber que los investigadores habían usado anécdotas suministradas por su madre, daban por hecho su fidelidad y en caso de la anécdota extra suponían que la habían olvidado. Lo curioso es que en las sucesivas entrevistas al preguntar por la misma anécdota falsa los voluntarios empezaban a “recordar” la historia e incluso dar detalles adicionales.

Paso 2. Escoger el recuerdo adecuado

Hay que pensar en una historia adecuada. Para que la implantación tenga éxito, cuanto más antiguo sea el recuerdo, mejor. Además los recuerdos falsos que impliquen emociones son mucho mejor implantados. En 1999, investigadores de la Universidad de Columbia consiguieron convencer al 26% de los voluntarios que habían sido atacados por un animal cuando eran pequeños, apelando al dolor que tuvieron que sentir en el momento de la mordedura.

En nuestro caso, teniendo en cuenta que planeamos una broma, es mejor usar un recuerdo que sea cómico y no traiga consecuencias para la pobre víctima.

Si quieres un reto, prueba a implantar un recuerdo más reciente en el tiempo. Por ejemplo, convence a tu amigo de que te debe dinero por una larga rondas de copas en el bar que tú acabaste pagando. Si logras crear el recuerdo, tu amigo acabará pagando (aunque tú le devuelvas el dinero para no sentirte culpable).

Paso 3. Preparar la implantación del recuerdo

Para implantar recuerdos falsos, los psicólogos aplicaron dos técnicas que tú también puedes usar para tu broma. La primera es “recopilar” toda la información posible del recuerdo y enriquecerlo lo máximo posible, es decir, a que bar fuisteis, donde os sentasteis y que ropa llevaba cada uno en el momento de la historia. La clave de esto es evitar huecos en blanco que demuestren la mentira y a la vez usar estos detalles como gancho (“¿no te acuerdas que llevabas ese abrigo pero como no sabías que hacer con él lo metiste en el guardarropa?”). Además, si mezclas detalles plausibles de otras veladas la victima percibirá la información como autentica.

Como ayuda adicional, lo mejor es usar el Photoshop. En 2002, el equipo de Loftus enseñó a un grupo de voluntarios fotos trucadas de algún evento de su infancia. Durante tres entrevistas, a los voluntarios se les preguntaba sobre detalles de cuando había sido realizada la fotografía (por si tienes curiosidad, mostraba al voluntario de niño montado en un globo aerostático). Al final de las tres entrevistas, la mitad de los voluntarios ya “recordaban” la excursión en globo y aportaban detalles adicionales.

Paso 4. Comienza la acción

Al comienzo sé persistente. A nadie se le forma un recuerdo falso en un día y como habrás visto en las investigaciones anteriores hacen falta varias entrevistas y aun así el éxito es de entre un 30-50%. Así que lo mejor es insistir durante varios días o incluso semanas. Puedes usar frases como las siguientes:

¿De verdad no te acuerdas?

¡Pero si tú estabas allí conmigo!

¡Tu memoria es horrible!

Si después de insistir dos semanas aún no se lo cree, desiste y cuéntale la verdad, realmente tiene una memoria de acero. En caso de que haya funcionado, saborea tu victoria y dile la verdad, mándale a este artículo y que pueda probarlo con otro amigo.

Todo esto demuestra que nuestra memoria es poco fiable y no es estática sino que se puede manipular y amoldar según las circunstancias. Siempre conviene recordar no fiarnos de nuestros recuerdos y basarnos siempre en las pruebas, por eso las investigaciones de Loftus han encontrado su objetivo natural: los testigos de juicios y cómo de verídicas pueden ser sus declaraciones.

Mientras, no tengas a tu amigo engañado mucho rato. Quizá quieras reírte de él, pero lo más probable es que también tengas algún recuerdo falso en tu interior.

Fuente | Scientific American

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Ciencia Fringe: La química de la combustión espontánea

Una persona anónima sale a la calle para ir a trabajar, se monta en el autobús medio vacío y de repente siente calor, en cuestión de segundos surge una llamarada a su alrededor y sale ardiendo, no le da tiempo a reaccionar, sólo queda un rastro de cenizas en el sitio donde estaba antes. Nuestra víctima ha sufrido una combustión espontánea.

Se llama combustión espontánea humana a la incineración de personas vivas sin una fuente de fuego evidente. Existen diferentes teorías que lo explican pero hay un detalle importante que no debemos olvidar: es una pseudociencia. No se ha conocido ningún caso real de combustión espontánea, y sus defensores sólo se basan en testimonios de terceros con una gran tendencia a creer en fenómenos paranormales. La combustión espontánea humana no existe, así que no saldrás ardiendo con facilidad si sales a la calle.

Aunque la combustión espontánea en objetos sí que existe, siempre y cuando se combinen bien. La clave esta en la definición de combustión espontánea: el objeto debe arder rápidamente alcanzando altas temperaturas y sin una causa aparente de inicio del fuego.

La química está detrás de la combustión espontánea: existen reacciones químicas que desprenden calor mientras suceden, se llaman reacciones exotérmicas. Estas reacciones ya se han aprovechado para algunos inventos cotidianos, como el vaso de café que se calienta solo (en su interior posee dos compuestos químicos, que al ser mezclados producen calor mediante reacción exotérmica).

Para que un material arda se necesita que se cumplan dos condiciones: que se alcance una temperatura alta (que depende del material) y que esto se produzca rápidamente. Podemos meter un trozo de madera en el horno y no se prenderá fuego ya que el calor se genera lentamente, en cambio con un mechero lo encendemos en un momento. La generación de calor debe ser más rápida que su pérdida. Una fuente de calor rápida y concentrada producirá una combustión espontánea ideal.

Si tuviéramos una reacción química suficientemente exotérmica y rápida podríamos producir el calor suficiente para generar fuego. Al unir los dos compuestos químicos se produciría la llamarada de repente, como por arte de magia, aparentando ser una combustión espontánea para cualquier persona que no sepa de química.

Puede parecer difícil obtener dos compuestos químicos capaces de realizar esta peligrosa hazaña, sin embargo, la combustión espontánea es un peligro habitual en algunas industrias. El aceite de linaza (que se toma en algunas dietas vegetarianas y también se usa en carpintería) es capaz de reaccionar con el oxígeno del aire (en una reacción química llamada oxidación) de manera exotérmica. Esta reacción exotérmica sólo produce un poco de calor, pero se han producido incendios debido a acumulaciones de trapos mojados en aceite de linaza usados en carpintería, ya que juntos generan el calor suficiente para comenzar la combustión.

Como se ve en el ejemplo del aceite, aumentar la cantidad de trapos mojados en el compuesto químico hará que entre más superficie en contacto con el aire, aumentando la reacción de oxidación y generando más calor. Por ejemplo, el algodón es un material engañosamente pequeño pero con una gran superficie interna, y al mojarlo en un compuesto químico como el aceite de linaza podríamos provocar la combustión con facilidad.

Otra reacción espectacular de combustión espontánea es la que se produce mezclando glicerina (de venta en farmacias para pieles secas) y permanganato potásico (que se usa en filtros de agua). Al mezclarlos se produce una gran llamarada en cuestión de segundos. Puedes ver el vídeo pinchando en la imagen. Mejor no lo intentes en casa.

Así pues, no necesitamos teorías paranormales para la combustión espontánea, la química tiene una explicación. No podemos salir ardiendo en el autobús como nuestra víctima del inicio, pero solo por si acaso, si llevas una camiseta de algodón, aléjate del aceite de linaza.

Fuente | Popular Science

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Ciencia Fringe: Eterna juventud

En el segundo capítulo de Fringe (1×02 La historia de siempre), y en un capitulo mas posterior (3×07 Abducción), el protagonista del capitulo es un hombre que consigue mantener la juventud capturando a victimas y drenando su glandula pituitaria. (Probablemente con ideas como esta Fringe nunca sea un programa de horario infantil).

No hace falta decir que comerse la pituitaria de la persona que tengas al lado no retrasará tu envejecimiento (unicamente provoca una hipertensión pasajera), pero la idea de obtener la eterna juventud siempre ha sido un sueño perseguido en el mundo de la ciencia. El mayor descubrimiento en este campo y que ha abierto esperanzas es el descubrimiento de los telómeros y el mecanismo de la telomerasa. Esto valió el premio nobel de medicina a los científicos Elizabeth H. Blackburn, Carol W. Greider y Jack W. Szostak en 2009 por sus trabajos sobre la actuación de estos mecanismos en el proceso de envejecimiento.

Antes de meternos de lleno en el mundo de los telómeros y la vejez, vamos a pensar un poco en que definimos como envejecimiento.

Las bacterias y las células de nuestro cuerpo se dividen de manera asexual; esto es, una célula madre duplica su material genético (su ADN), crece y acaba dividiéndose en dos células hijas idénticas a la madre, cada una con una copia del ADN materno. Sin embargo, hay una gran diferencia en este proceso en células humanas y en bacterias: la bacteria es capaz de duplicarse todas las veces que quiera de manera ilimitada y nuestras células tienen un tope de divisiones: se dividen un determinado número de veces y automáticamente mueren. En nosotros la muerte por vejez se produce cuando nuestras células llegan al límite de divisiones y comienzan a fallar.

La causa de esta limitación reside en el mecanismo de duplicación del ADN: este mecanismo (basado en la ADN polimerasa) tiene como defecto que deja los extremos sin duplicar; por lo que en cada división de nuestras células el ADN se acorta un poco hasta empezar a afectar a información importante para la célula, dando su muerte.

¿Y por que las bacterias no tienen este problema? Aunque tengan un mecanismo de duplicación de ADN diferente, este problema de acortamiento de los extremos también debería producirse, pero su ADN es circular ¡por lo que no hay extremos!

Nuestras células no pueden permitirse perder información de ADN importante que se sitúe en los extremos; por esto existen unas repeticiones en los extremos que no almacenan información y que son perdidas en cada división (cada división pierde una repetición). Estas secuencias se llaman telómeros. En caso de los seres humanos, la secuencia que se repite es TTAGGG y se calcula que esta repetida unas 2000 veces al nacer.

Se puede decir que al nacer empezamos a envejecer. Cuando nacemos tenemos unos extremos teloméricos de 2000 repeticiones; pero a medida que crecemos y a lo largo de nuestra vida los extremos teloméricos se van acortando hasta desaparecer. Cada célula se divide a una velocidad diferente; por lo que ahora mismo las células de tu tejido pulmonar son más jóvenes, y por lo tanto, conservan telómeros mas largos; que las células de tu piel, que se dividen más rápido y tienen telómeros mas cortos. Por eso al envejecer lo primero afectado es la piel y vienen las arrugas.

Nos falta un detalle importante: ¿Qué pasa antes de nacer? Un espermatozoide fecunda un óvulo y se forma un cigoto; que tras un alto número de divisiones acaba por formar el feto humano. Durante todo este proceso el número de repeticiones en el telómeros se mantiene constante; si empezáramos a perderlo tras la fecundación nuestra vejez sería mucho más prematura de lo que actualmente es.

Los investigadores descubrieron en la década de los 80 a la telomerasa: esta proteína únicamente se expresa en estado embrionario y permite la duplicación de los extremos, actuando  como protector de los telómeros manteniendo su número de repeticiones en cada división.

Pero aunque esta telomerasa solo se expresa en estado embrionario; durante toda nuestra vida mantenemos este gen silenciado. Si conseguimos modificar nuestras células para que se exprese de nuevo, podríamos aumentar nuestra longevidad. El 28 de noviembre de 2010, Nature publicó una investigación prometedora: se ha probado a expresar este gen en ratones adultos y el resultado ha sido una reversión de  todos los efectos del envejecimiento. Precisamente el efecto rejuvenecedor que aparece en Fringe.

Sin embargo, esta idea tiene puntos débiles: la telomerasa suele expresarse en las células cancerosas promoviendo la formación del tumor. Ten en cuenta que un cáncer es una repetición descontrolada y veloz de una célula, si la telomerasa no llegara a expresarse, el cáncer se encontraría con el tope de repeticiones demasiado pronto. Por eso mismo los ratones (o los humanos) que expresaran telomerasa rejuvenecerían pero aumentarían mucho la probabilidad de tener un tumor.

Actualmente se busca la manera de expresar nuestra propia telomerasa en el ser humano; si se consigue se calcula que nuestra esperanza de vida sea mayor a 100 años. Y es una revolución que se calcula que se conseguirá pronto, probablemente tu consigas vivir más de 100 años, y todo sin la necesidad de comerse ninguna glándula pituitaria.