Siento decírtelo, pero ya estas comiendo insectos

insecto

El otro día estaba comiendo fresas, y justo antes de llevarme una a la boca, pude ver un pulgón paseando tranquilamente sobre ella. Fui a lavarla, pero los compañeros con los que estaba comiendo me dijeron que debería acostumbrarme, ya que la ONU recomienda el consumo de insectos para poder satisfacer las necesidades alimentarias de la población mundial.

En nuestra cultura, la idea de comer insectos (ya sean vivos, muertos o fritos) produce una sensación inevitable de repugnancia, a pesar de que sea algo tradicional en otros países con culturas más alejadas de la occidental, como la asiática. Por eso, si se le pregunta a la gente si comería insectos cada día, se negaría en rotundo. Bendita ignorancia…

Si piensas que la agricultura se desarrolla en un ambiente limpio y esterilizado como el que se usaría para crear un microchip, estás engañándote a ti mismo. La agricultura se desarrolla en el territorio de los insectos. A veces los insectos son indeseables en las cosechas (en caso de que provoquen alguna enfermedad en la planta) pero la mayoría de veces son inofensivos. No obstante, para mantenerlos a raya y que no se coman los productos, los agricultores usan diferentes tipos de pesticidas y veneno. El problema es que si usamos demasiado pesticida matamos todos los insectos, pero el alimento deja de ser apto para el consumo humano.

Por eso tanto la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) como su homóloga europea, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) prefieren limitar el uso de pesticidas en cultivo, y a cambio admitir una cantidad mínima de insectos en los alimentos. Existen listas como esta de los niveles máximos de insectos que pueden tener diferentes alimentos para ser comercializados. Quizá lo más perturbador es que no se refieren a insectos completos, sino que en algunos casos son fragmentos de insectos (especificando si es cabeza o tórax, ya que el alimento es triturado y posteriormente filtrado a un tamaño determinado) o larvas de insectos. Así, en Estados Unidos puedes comprar brócoli congelado con un máximo de 60 pulgones por cada 100 gramos; la fruta en conserva puede tener una larva por cada 250 mililitros y la pasta de higo tiene hasta 13 cabezas de insectos en 100 gramos. Uno de los alimentos más espectaculares es el chocolate: al comerte 100 miligramos de tu chocolate favorito estas comiendo también 1 miligramo de fragmentos de insectos. Esto es debido al difícil e ineficaz proceso de separación de insectos y cacao.

Para saber qué cantidad de insectos es segura para el consumo, los expertos suelen usar modelos animales. Al igual que para probar un medicamento, es posible comprobar que cantidad de insectos ingeridos puede llegar a hacer enfermar al animal, y determinar la dosis máxima. Luego en humanos se puede extrapolar ese límite.

Pero eso son los niveles de la FDA de Estados Unidos, en Europa no hay una lista pública que señale los niveles críticos de contaminación por insectos, aunque existe y se aplica a nuestra alimentación. Para garantizar que los alimentos sean seguros en Europa se aplica el Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos, dividido en dos fases: primero se detectan los posibles contaminantes presentes en los alimentos, y su persistencia al tratar el alimento en caso de ser frito, cocido o almacenado. Posteriormente se trata de reducir la contaminación mediante estrategias aplicables en su fabricación, por ejemplo, si caen moscas cuando el alimento entra en la lata siempre se pueden situar mosquiteras en la fábrica de enlatado. Este sistema de Análisis de calidad no sólo se usa en alimentación, sino también en otras áreas como la farmacéutica o los cosméticos.

A pesar de toda la repulsión que puede producir leer este artículo, hay que recordar que al igual que el resto de animales, compartimos este planeta con los insectos. Y ellos son muchos más que nosotros. Más bien ellos comparten este planeta con nosotros. No hay que alarmarse viendo los porcentajes de insectos en alimentación. Si piensas la cantidad de comida que has ingerido a lo largo de tu vida y las escasas veces que has enfermado por ello, podrás darte cuenta de lo bien que hace la FDA su trabajo. Hacemos todo lo posible para disminuir el contacto con los insectos, pero realmente son una fuente de alimentación más y debemos aceptarlo. Total, ya llevamos comiéndolos desde hace mucho tiempo.

Fuentes | Scientific AmericanQuo

Este articulo ha sido publicado primero en Medciencia. Entra y disfruta de otros artículos curiosos realizados por redactores de diferentes campos.

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