Alucinaciones cotidianas

Carl Seashore en 1985 decidió realizar un sencillo experimento: Se puso al final de un pasillo completamente a oscuras, los voluntarios se situaban al otro lado con una orden, cada vez que el experimentador encendiera una vela debían dar un paso adelante en el pasillo.

Los resultados de este experimento fueron inesperados: un porcentaje alto de los voluntarios avanzó hasta la mitad del pasillo. Esto no sería sorprendente si no fuera por que el investigador no llegó a encender ninguna vez la vela, todo había sido producto de su imaginación.

Cuando nosotros observamos algo, la imagen es recogida a través de los ojos, para viajar por el nervio óptico al cerebro y ser procesado por la corteza cerebral, en ese momento tenemos consciencia de lo que vemos; y a partir de ahí, el estimulo es derivado a otras áreas cerebrales: el hipocampo para recordar ese objeto, formando nuestra memoria fotográfica; el córtex prefrontal para razonamiento lógico y tomar decisiones frente a ese objeto, etc.

Sin embargo, a veces nuestro cerebro falla y produce una percepción visual sin ningún estimulo externo. Para la persona de repente ve algo que no esta ahí en la realidad, y entonces decimos que sufre una alucinación.

Y estas alucinaciones no tienen por que ser visuales, también puede ser auditivas, olfativa, gustativa, táctil, proprioceptiva, equilibrioceptiva, nociceptiva, termoceptiva o varias mezcladas.

Hay casos de alucinaciones producidas por consumo de drogas, privación del sueño, y trastornos mentales como esquizofrenia, epilepsia…

Sin embargo, aunque siempre se haya pensado que las alucinaciones van unidas a la locura no es así. Durante años diferentes psicólogos han ido realizando encuestas a gente mentalmente sana sobre si tienen alucinaciones. Ante la pregunta ¿Ha tenido usted alguna vez la vívida impresión de ver, o haber sido tocado, o haya sido tocado, o haya oído una voz; para que tal impresión, como haya podido averiguar, no fuera debido a una causa externa?” la respuesta afirmativa en diferentes estudios son:

Sidgewick (1894): 9,9 % ven alucinaciones (n= 17000)

Ohayon (2000): 27% ven alucinaciones diurnas (n = 13057)

Las alucinaciones están presentes en una proporción grande de la población mentalmente sana, incluso actualmente hay paginas web creadas para que la gente normal cuente sus alucinaciones. Por ejemplo la pagina I have had an hallucination, que incluye relatos de gente y una estadística de las personas que han contado su caso, según señalan un 52 % ha sufrido alucinaciones en su infancia y adolescencia, un 21 % en la treintena y un 15 % en la veintena. Ademas, en su mayoría son mujeres. (67%)

Estas alucinaciones espontaneas no están asociadas a ninguna enfermedad y únicamente son un error fugaz de nuestro cerebro a la hora de procesar la información. Volviendo al experimento de Seashore del comienzo, comprobamos que a menudo estas alucinaciones se producen a la espera de algún estimulo (la luz de la vela, ver a alguien conocido…), intentamos buscar dicho estimulo, pero al final nos lo inventamos (nos parece ver encendida la vela, todo el mundo se parece a la persona que buscamos).

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4 pensamientos en “Alucinaciones cotidianas”

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